La Campus Party llega a la capital mundial de la innovación

Tras cinco años en Bogotá la Campus Party llega a Medellín del 7 al 13 de octubre para convertirse en la mejor vitrina de apoyo para los campuseros en sus proyectos innovadores.

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Imposible

Imposibilidades es lo que presenta el mundo de hoy. Somos insatisfechos por naturaleza, el mundo de las tecnologías emergentes nos llevan a un ritmo verdaderamente vertiginoso, aunque para muchos sea imperceptible. La verdad creer en el millar de imposibilidades de la humanidad de hoy es algo tan cotidiano y frustrante.

Para quienes decimos exigir poco pero nuestra única ruta de navegación es la felicidad y nuestro deseo es jamás torcer nuestra decisión, porque durante años se vio obstaculizada por negarse su propia verdad, es una cuestión complicada no vivir de imposibilidades.

Cuando mi circulo social se ve absolutamente solitario, sin un verdadero amigo, esos de calidad que se conocen en la infancia, esos que relatan nuestros padres, tíos y abuelos. Esos ya están en extinción las amistades de intereses pronunciados, las cibermistades que nunca llegan a un tinto para sentir al otro, las amistades de momento que parecen ser de toda la vida.

Estoy inmerso en la imposibilidad de expansión de mi degenerado, reservado y escaso núcleo de amistades. Tengo una crisis interior por no contar con un paño de lagrimas, un para persona de confianza extrema, un punto de apoyo inaudible.

Siento una tarea inmensa el buscar este personaje. Una tarea nada envidiable, una tarea aburridora, una tarea muy larga, una tarea que cuesta de comprensión mutua, una tarea que se ve nublada por la falta de calidad humana.

Una imposibilidad convertida en crisis, una crisis convertida en una imposibilidad. No lo se deducir porque nuevamente me tropiezo con la misma incógnita: ¿Qué es lo que quiero?

¿Medellín es la ciudad más innovadora del mundo?

La ciudad de la eterna primavera tiene múltiples conmemoraciones, como ciudadanos, como medellinenses, como paisas tenemos un gran fervor por esta tierra. Cada vez que escuchamos Medellín mágicamente alzamos los hombros y miramos de reojo.

En la década de los 90 cuando éramos referenciados con la violencia y el narcotráfico cargábamos con la esperanza de resurgir entre las cenizas. Medellín hoy por hoy tiene méritos suficientes para ser considerada una ciudad que evolucionó con el tiempo y se dedicó a cambiar positivamente su imagen.

Medellín es pues una urbe que gracias a su cambio recibe turistas, eventos y conmemoraciones por doquier. Su evolución y su mercadeo la ponen sin lugar a dudas en un punto circunstancialmente mayor que el resto del país.

Pero, verdaderamente hemos evolucionado de tal forma para ser considerados una ciudad sin mancha alguna. La verdad me enorgullece el resurgimiento de mi ciudad, pero tanta pantalla me estorba.

En cifras recientes publicadas por el programa de  alianza interinstitucional privada Medellín Cómo Vamos se revela que la calidad de vida en Medellín obtuvo una leve baja en la desigualdad pasando de 0.542 en 2008 a 0.5 puntos en 2012.

La cobertura neta en educación inicial pasó del 76,2% al 80%, pero registró estancamiento de la cobertura bruta en educación media que se ubicó en 81,7%, por lo que muy probablemente no permitirá que la ciudad cumpla con la meta de los objetivos de desarrollo del milenio a 2015 del 93% en cobertura.

A Medellín Cómo Vamos, le preocupa el aumento en tasas de fecundidad en adolescentes, equivalentes a un caso por cada mil adolescentes (10-19 años) y dos por cada mil jóvenes (15-19 años). El estudio señaló que la tasa es mucho mayor en las comunas de Popular, Manrique, Villa Hermosa, Santa Cruz y San Javier.

La informalidad estuvo constante frente a 2011, pasando de 46,9% a 47,3% entre ambos años. Medellín permaneció, junto con Bogotá, como la ciudad con menor informalidad, dentro del conjunto de las de mayor tamaño.

Preocupa el desplazamiento forzado intraurbano, que se mantuvo estable frente a la cifra de 2011. La Personería reportó que en 2012 recibió declaraciones que involucraron a 9.941 personas como víctimas de este delito, frente a 9.891 en 2011.

Lejos de presentar todo el informe, en esta ciudad hay muchas preocupaciones que no resalto en cifras y que talvez no llegarán a contabilizarse, este tan solo es un paso rápido por las estadísticas de una organización de las falencias o circunstancias estancadas, fallidas o que requieren de “innovación” que hay que revisar, analizar y redireccionar ejecutando más proyectos donde el ciudadano de a pie sea el protagonista.

Pensando en “el otro” es la única forma como una ciudad construye sus ideales, “el otro” ese habitante cotidiano es quien mide la innovación de la ciudad, es quien esta inmerso y siente lo que sucede en su espacio.

En Medellín vamos bien, solo espero que los títulos no se nos vengan encima y echemos al traste buenas iniciativas, nos estanquemos por no darle paso a nuevas ideas o que poco a poco se desvanezcan los ánimos y se destruya lo que ya con mucho esfuerzo se ha logrado.

¿Es posible pensar distinto?

Un hombre con pensamiento critico, reflexivo, disímil del común, en medio de un país sumergido en el bipartidismo, en una ciudad en la que quería irrumpir con el resto del contexto, un mundo que no apoyaba a los nuevos idealistas, pero estaba en un país moralista que no avanzaba. Bajo ese contexto que pretendía reemplazar, muere el economista Jairo Eusebio Merino Montoya.
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